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El Loco Chávez, un periodista porteño

Hace 2 años

Cuando aquella mañana del 26 de julio de 1975, en la contratapa de Clarín, en la zona reservada para las historietas hizo su aparición la primera tira de El Loco Chávez, pocos, casi ninguno, pensó que esto habría de convertirse con el correr de los años en un misterioso y aclamador éxito. Ni siquiera el guionista Carlos Trillo y el dibujante Horacio Altuna, pensaron que las aventuras durarían 12 años convirtiéndose en una de las tiras argentinas más populares  Ni siquiera ellos.

Sin embargo a lo largo de estos doce años, las andanzas de un periodista, sus mujeres, sus compañeros de tareas marcaron una de las costumbres más certeras de los argentinos de aquellos años.

El Loco, que en los primeros meses aparece como corresponsal en Europa, un día decide regresar a la Argentina. Así después de un comienzo flojo, la historieta da un giro fundamental. Chávez se instala nuevamente en el paisaje reconocible de Buenos Aires. Así en este escenario comienza tal vez uno de los mejores momentos de esta serie. Historieta como pronto se transformó en una costumbre, en una moda, que día a día convocaba a cientos de lectores ávidos por seguir las andanzas de este periodista, simpático y bueno. Seductor y muy porteño.

De esta forma la aparición de esta tira, acertó en muchos puntos, reconocible primero para los propios periodistas y también  por el público en general.

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El día que el periodista regresa al país, después de sus periplos como corresponsal en Europa y San Francisco en los Estados Unidos, y al asomarse antes de descender del avión, piensa:”¡Por fin!”. Ese regreso que lo alegra al mejor estilo Carlos Gardel implica una nueva relación con el público de esa Buenos Aires.

Así , el 26 de febrero de 1976, regresa para trabajar en la redacción del diario Clarín . Ese día, en los cuadritos de la historieta, el periodista se aleja de la aventura tradicional y gira lentamente hacia lo cotidiano, hacia lo de todos los días con historias más cercanas y reconocibles para el lector.

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Comienza una costumbre diaria, en blanco y negro y tres o cuatro viñetas. El café o el mate de la mañana para acompañar mientras se desarrolla la costumbre de leer el diario al revés. Por su última página, para seguir las andanzas de este periodista entrañable.

Con esto, la historieta se va acercando a lo popular con pistas y guiños que servían y ayudaban a una cierta fidelidad para con un producto, que en poco tiempo fue masivo.

Pero la historieta de este periodista no podía ser completa si le faltaban las mujeres. Mujeres bellas y de apreciables y turbadoras curvas desfilan en blanco y negro por la contratapa del diario. Pero la novia eterna, la que se llevaba todos los elogios fue y era la fotógrafa Pampita, una morocha monumental. ]Sus  encuentros y desencuentros también fueron seguidos con interés por los lectores y fanáticos del Loco.

Fue tanta la aceptación de este fenómeno, que el propio diario elabora un suplemento llamado Clarín Para Todos, que cada quince días y a color le dedica una página bajo el título de Los Grandes Reportajes del Loco Chávez. Esto después de un tiempo, se trasladó a la revista Skorpio Extra desde su primer número.

También al Loco le llegó la hora de la televisión.

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El Canal 11 en 1978 emite Las Aventuras del Loco Chávez, protagonizada por los actores Carlos Rotundo y Adriana Salgueiro. Como no podía ser de otra forma por esos tiempos, fueron solo cinco semanas en pantalla hasta ser prohibido por la censura del momento a que en sus fundamentos no exentos de cierto humor definieron el fin del programa por que El Loco: “era un mal argentino, que no le hacía caso al jefe y al que le gustaban las mujeres…”.

Sin embargo muchos de aquellos que siguieron sus aventuras como periodista día a día, fueron descubriendo un mundo casi nuevo, que vieron en él, una especie de héroe alejado de las grandes aventuras y los grandes misterios. Un periodista para nada infalible ni imbatible. Con ciertas costumbres, cierto apego a los amigos, un bar que servía como refugio después del trabajo y sus disparates y por supuesto con las mujeres, que invariablemente aparecían y creaban desencuentros formidables.

En 1982 Horacio Altuma se radica en España. Trillo escribe los guiones, los envía a España y son devueltos dibujados por Altuma. Un proceso sumamanete largo que hace que la tira pierda su contacto con la realidad del país y lo cotidiano.  En 1987 Altuna siente que El Loco Chávez había cumplido un ciclo. El 10 de noviembre el Loco Pampita se van a vivir a España y la tira finaliza el 11 de noviembre de 1987.

La tira fue parte de esos leves milagros diarios, que estaban interdictos. Ayudó a la fantasía que obligaba al lector a las risas o sonrisas de aquellos que se detenían un momento antes de comenzar la aventura diaria de vivir.

Un pequeño hecho formidable, que formó a muchos en el arte de un oficio a veces terrible y otras notable. La profesión nunca fue como lo pintaban Trillo y Altuna, obligó a muchos a soñar  con las aventuras de un periodista querible y simpático como nos mostraban tres o cuatro cuadritos diarios, que venían en la última página de Clarín, para nuestra alegría.

Carlos Trillo murió el 8 de mayo del 2011

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Fuentewww.historieteca.com.ar

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