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Twiggy: el ícono de los Swinging Sixties

Hace 1 mes

Fue la imagen de los maravillosos años 60 en una Londres inolvidable. Lució como nadie la minifalda que creara Mary Quant. Los fotógrafos mimados la retrataron miles de veces, su imagen de adolescente hiperdelgada fue pionera de mannequins como Kate Moss y Cara Delavigne, menudas y bajitas. Ella representó “la juventud al poder”. Sin quererlo, sin saberlo casi, porque -como canta Ringo Starr “You’re sixteen, you’re beautiful and you’re mine”- comenzó cuando solo tenía 16.

Una nota de Patricia Melgarejo

Hoy ganó dos talles o más y se ha convertido en una bella dama madura. Aunque siguen llamándola Twiggy, es la señora de Lawson, ha demostrado sus dotes de cantante y actriz de comedia, pero sigue vinculada a la moda como diseñadora e imagen de indumentaria y gafas. Si bien su popularidad internacional solo está relacionada a su actividad en los años 60 y 70, en Gran Bretaña permanece muy activa y goza de reconocimiento y respeto.

“El mundo se volvió loco”

El año pasado, en una entrevista concedida a la publicación Daily Mail’s You Magazine, reconoció que cuando se convirtió en una estrella del modelaje, siendo “esa cosita graciosa, flaquita con largas piernas y espesas pestañas, pensé que el mundo se había vuelto loco”. Pero no reniega de esa jovencita y cuando habla de ella dice “Dios la bendiga”, como si poco tuviera que ver con su presente.

Twiggy (Leslie Hornby) nació un 19 de septiembre de 1949, en Neasden, un barrio obrero en las cercanías de Londres. “Debo haber sido la primera modelo de origen obrero”, reconoce. Es que sin saberlo, iba a encarnar muchos nuevos paradigmas de la sociedad de los “swinging sixties en la swinging London”. Juventud, origen obrero y originalidad.

Juventud

Ser joven comenzó a estar de moda en los 60. Ya nadie quería crecer para parecerse a sus padres sino que la rebeldía de la juventud era lo deseable, y ella pudo lucir la moda college como nadie. La minifalda que Mary Quant creó en Londres –al mismo tiempo que Courrèges en Paris, porque las ideas estaban en el aire-, no era otra cosa que una pollera infantil, en las antípodas de la enorme y lujosa corola que había logrado imponer Christian Dior al termina la Segunda Guerra Mundial. O de la ceñida falda lápiz. Seamos sinceros, un cuerpo voluptuoso tampoco quedaba estético enfundado en una mini, era vestimenta de nena. Por esa época la mencionada diseñadora inglesa, creaba vestiditos en terciopelo con detalles de puntillas bañadas en té para evocar las imágenes de las princesas y principitos del siglo XIX.

Su corte de pelo andrógino, conocido como pixie o estilo “a la garçonne”, acentuaba la imagen aniñada y ligeramente asexuada. El maquillaje –arte o disciplina que también comienza a ganar protagonismo en los años 60- recuerda al de una muñequita melancólica porque destaca los ojos de sorpresa e ingenuidad y deja en segundo plano un rasgo femenino más sensual como la boca.

Origen obrero

Hija de un carpintero y la empleada de una fábrica, su acento cockney –clásico de los barrios humildes del Este de Londres- desafiaba la tradición noble inglesa. También los Beatles y los Rolling Stones provenían de familias y localidades de trabajadores y se enorgullecían de eso. Filmes de la época como Yeah Yeah, Help, The Knack and how to get it, señalan el humor y el absurdo, y sus protagonistas parecen disfrutar de un acento bien lejano del Old Vic.

Originalidad

La moda ganó protagonismo y las modelos también. Cada una con su personalidad. Las supermodelos “competidoras” de Twiggy fueron Jean Shrimpton, a quien apodaron “la chica más linda del mundo” y fue rostro del año en 1963 – un poco gracias a su novio el fotógrafo David Bayley -, y Verushka, quien pasó a la historia por su breve aparición en “Blow Up”, la película de Antonioni de 1966. Pero eran todas tan diferentes –y tanto más altas que ella de apenas 1.68 – que hubo espacio para cada una.

Yo creo que debo mi éxito a que era divertida y rara”, insiste Lady Lawson.

La reina de la movida

A los 68 años, Twiggy se reconoce como una señora aburrida que cultiva rosas en su jardín muy british y que hasta ha dado su nombre a una fragante variedad cultivada en su honor.

Pero su vida no siempre fue tan rutinaria. A los 16, trabajaba en una peluquería y adoraba la moda. A través de un colega, Justin de Villeneuve se animó a ir al salón de peinados Mayfair de Leonard –discípulo de Vidal Sassoon -, por donde pasaba la movida londinense, ya que estaba buscando modelos para hacer gráficas de su local. El estilista, que murió el año pasado, contó que la adolescente tenía un pelo largo y desprolijo, así que buscó un corte y una tonalidad que destacara su magnífico rostro y su mirada intensa. En combinación con el colorista, el cambio de look duró ocho horas y fue plasmado en una foto y poster by Barry Lategan, sobre una de las paredes de la peluquería. En esas sesiones surgió el apodo de Twiggy (ramita), por su extrema delgadez. Poco después la vio la editora de moda del Daily Express que la eligió “el rostro del año 1966”… y el resto es historia.

En un solo año fue tapa de Vogue cuatro veces, y en las portadas siempre la querían para primerísimos primeros planos por la implacable armonía de su cara. La empresa Mattel –creadora de Barbie– lanzó una pequeña réplica de la modelo, The New Yorker dedicó cien páginas al fenómeno Twiggy, y hasta se inmortalizó junto a David Bowie en la tapa de su disco Pin Up, con la cabeza recostada sobre su hombro. La anécdota es que la foto era parte de una producción de la revista Vogue pero la discográfica la pidió porque era inmejorable para el arte del “longplay”.

Ganadora de un Golden Globe

Pero Leslie no quería ser la rubia tonta, y para colmo, modelo. Y se atrevió al cine. Su rostro era el indicado para interpretar un personaje de los años 20, y así fue elegida por el director Ken Russell para El Novio en 1973, donde debía actuar, cantar y bailar. Y todo lo hizo bien. Por este trabajo ganó dos Globos de Oro, Mejor Promesa y Mejor Actriz de Comedia Musical. Después de esta exitosa entrada en el cine trabajó bastante incluso en comedia como The Blue Brothers, también lo hizo en Broadway, y publicó varios discos, el último de ellos en 2011.

Después de enviudar de su primer marido y padre de su única hija, se casó con el actor Leigh Lawson junto con quien actuó en varios desopilantes capítulos de la sitcom La Niñera. Ella era la hermana del señor Sheffield, y a pesar de su linaje se enamoraba del chofer, quien es en la realidad su esposo.

También fue jurado del reality America’s Next Top Model y publicó una guía de imagen para después de los 40 (A Guide to Looking and Feeling Fabulous over Forty). En 2009 el Met le dedicó una gala y la National Portrait Gallery de Londres celebró una exposición que repasó sus retratos: “Twiggy, A Life in Photographs.

Como en la actualidad el mercado exige modelos maduras para marcas inclusivas, la británica ha sido elegido imagen para su sección Ladies por la firma Marks & Spencer, para la que también ha diseñado algunas prendas. También lanzó su colección de gafas Twiggy for Aurora para Sepecsavers, clásicas y prácticas, diametralmente opuestas a aquellos enormes anteojos de marco blanco op art que muchos recordamos y que pertenecían a la vanguardista imaginación de Pierre Cardin. Leslie Hornby está bien plantada en sus 68, sigue bella y activa pero eligió ser una tranquila dama británica.

Quien esto escribe quería ser un poco mayor para maquillarse como ella. La vestimenta no era muy diferente ya que la pollerita corta y las medias tres cuartos eran la indumentaria obligada de una preadolescente en los sesenta. Twiggy era tan moderna, tan “wannabe” que siempre será el ícono de una década feliz y creativa. Y su belleza tan fresca como una rosa inglesa.

Pestañas como los pétalos de una flor

Mabby Autino es una talentosa maquilladora argentina y reconocida maestra en este arte. Esta es su mirada sobre Twiggy.“Cuando enseño Décadas y llegamos a los 60, la evocación de Twiggy es excluyente. Ella está asociada al libro que publicó Mary Quant sobre maquillaje en 1996, “Classique Make Up and Beauty”, es un referente. Básicamente, el maquillaje consistía en colocar pestañas postizas enteras en la parte superior, trazar una línea de profundidad que descendía y provocaba una mirada lánguida, y por debajo del párpado inferior se dibujaban las pestañas de a una,y se va aumentando el tamaño a medida que se acercaba hacia el ángulo externo. Eso crea un ojo-flor, de sorpresa, con pestañas-pétalo que se dibujaban con pincel. Pero el efecto es tan delicado que les pido a mis alumnos que compren uno en una casa artística, ya que los que usamos habitualmente no logran el efecto deseado. El resto se maquillaba muy natural, con una boca clarita o nacarada. En alguna oportunidad, también se le dibujaban pecas, una moda que ahora está en auge. Y las cejas se fueron haciendo cada vez más inexistentes. Los 60-70 marcaron el furor del maquillaje, basta recordar nuestras actrices de la época: Marcela López Rey, Evangelina Salazar, Susana Giménez”.

 

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