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Hollywood ya no es el mismo

Hace 3 semanas

Después de que el diario The New York Times y la revista The New Yorker destaparan el escándalo sobre el productor cinematográfico Harvey Weinstein, acusado por una centena de actrices y exempleadas de acoso, agresión sexual y hasta violación, muchos tomaron valor para salir de las sombras y denunciar a otros pesos pesados de la industria sobre conductas similares.

 

La historia de supuesto acoso y abuso sexual por parte de Harvey Weinstein. parecía ser una denuncia más entre tantas de las que se originan en la meca del cine y que, salvo excepciones, suelen ser olvidadas o postergadas por otras noticias. Sin embargo, después de una primera denuncia, y que hoy supera tristemente en cantidad otro caso emblemático como fue la denuncia de 46 mujeres contra el actor Bill Cosby, el terremoto socavó los cimientos de la industria emblema de los Estados Unidos.

En Hollywood, Weinstein no era simplemente un productor, era un Dios. Sus películas han ganado un récord de 81 Oscar, ha contribuido a las carreras de grandes artistas y elevó el cine independiente a niveles artísticos y comerciales que nunca antes se había conocido. Pero ahora, todos sabemos que su brillante carrera tiene un lado muy oscuro y que la tolerancia por el comportamiento de las figuras masculinas en Hollywood llegó a su tope.

Las revistas y sitios de espectáculos como TMZ y People, ofrecen al público los detalles íntimos de estos escándalos y otras publicaciones como The Hollywood Reporter o el New York Times dan todo el espacio necesario a las víctimas. Así a fuerza de informaciones y portadas de revistas del mundo se dieron a luz graves indicios sobre la industria del proceder de este productor a lo largo del tiempo.

Harvey Weinstein reconoció los hechos por los cuales fue imputado y esto le costó nada menos que el trabajo, su matrimonio y la expulsión de la sagrada Academia de Hollywood además que sus disculpas no ha hecho que ni el público ni sus colegas las acepten.

De todas formas, desde la fundación del negocio del espectáculo, estos casos no son una novedad y Weinstein no es el primer hombre poderoso con acusaciones públicas y creíbles de acoso o abuso sexual a mujeres. Ya en su libro Hollywood Babilonia, Kenneth Anger detalló los escándalos menos conocidos de las estrellas del cine mudo como fue el caso de Charles Chaplin. Décadas después, el periodista Peter Biskind hizo algo similar en sus libros Moteros tranquilos, toros salvajes y Sexo, mentiras y Hollywood que repasan el cóctel explosivo de excesos en torno a los rodajes de películas de Busco mi destino, Barrio Chino o El Padrino.

La propia Marilyn Monroe fue una de las víctimas de acoso sexual y, en sus memorias, ‘My story’, relató cómo era ese mundo: “Los conocí a todos. Te sentabas con ellos, escuchabas sus mentiras y planes. Hollywood es un burdel atestado”.

Bernardo Bertolucci, el director de Último tango en París, se jactó de haber optado por no informarle a la protagonista, Maria Schneider, todos los detalles de la famosa escena de la manteca. “Me sentí humillada y, para ser sincera, me sentí un poco violada“-  dijo Schneider al recordar aquella experiencia.

¿Quién será el próximo?

Una vez que el caso Weinstein abrió la caja de Pandora la pregunta era quién sería el próximo en ser protagonista de un escándalo. Bastaron apenas unos días para que se empezaran a conocer otros hechos punibles, como los de los actores como Dustin Hoffman y Kevin Spacey, éste último a raíz de una violación a un menor de 14 años; del director Ratner, James Toback y el actor Louis C. K., entre otros tantos personajes solo por nombrar a unos pocos de una lista en permanente expansión.

El fotógrafo Terry Richardson, acusado desde hace años de acosar sexualmente a sus modelos, ya no podrá trabajar para las grandes revistas de moda como Vogue o Vanity Fair. El grupo Condé Nast International que nuclea a las cabeceras más conocidas de las revistas de moda del mundo vetó en las últimas semanas al fotógrafo. A pesar de sus desmentidas, estas no han hecho más que reavivar los comentarios y secretos a voces que rodeaban la vida de Richardson desde hace mucho tiempo.

Tim Gray, uno de los editores en jefe de la revista Variety, dijo que “hay escándalos en Hollywood desde la era del cine mudo, pero antes se trataba de una persona, un incidente. Tengo en Variety 30 años y nunca vi una cosa así“, indicó.

Hoy cualquier proyecto que tenga el sello de The Weinstein Company, se volvió venenoso, cuando apenas meses atrás se entendía como una señal sólida y reconocida. La ola de escándalos hace que no solo los protagonistas se vean afectados sino toda la industria.

Hay proyectos que no verán la luz, estrenos de películas suspendidos, y la campaña por el Óscar amenazada. Spacey fue castigado primero por la productora de House of Cards, que retiró de la pantalla la producción de la serie y además en un hecho inédito para la industria fue parcialmente borrado de All the Money in the World, dirigida por Ridley Scott y el gigante de internet Amazon, cuyo director Roy Price renunció tras alegaciones de acoso en su contra.

¿Una lección para todo el mundo?

A través de estos hechos, comenzó en las últimas semanas a producirse un panorama nuevo o hasta ahora silenciado en todo el mundo.

El mundo recordó y la prensa reflotó casos como el de Woody Allen, Casey Affleck, Mel Gibson, Roman Polanski y hasta algunas acusaciones a Donald Trump, al propio Bill Clinton y otros casos que se mantienen vivos en la memoria del público. Si bien Hoffman, Spacey y hasta Weinstein pidieron perdón por sus acciones en concisos comunicados por ahora solo los han dejado mal parados y débiles ante el colapso del mundo del espectáculo.

Algo similar ocurrió en nuestro país con el conocido periodista Ari Paluch. En las últimas semanas Aaron Fabián Paluch, sorpresivamente comenzó a cosechar denuncias de colegas y personal femenino de su entorno referidas a acoso sexual. Según la revista Noticias, hubo once testimonios de mujeres contra el periodista, quien eligió la peor defensa posible: lejos de pedir disculpas y mostrar arrepentimiento y de ofrecer alguna forma de reparación para con sus víctimas, dijo públicamente que él “mantiene sexo seguido con su mujer, además de apadrinar una fundación que ayuda a niños y que escribe libros de autoayuda sobre espiritualidad” lo que parece casi una broma de mal gusto.

El resultado inmediato a este escándalo fue similar a los ocurridos en los casos anteriores. Despidos, remociones y exclusiones de sus sitios laborales.

Pero no solamente el mundo del cine o del periodismo está siendo salpicado por estos tiempos de escándalos. El rock también arrastra una larga lista de estos atropellos. Casos legendarios que bien podrían tener un inicio con Jerry Lee Lewis en los años cincuenta con una violación que motivó prohibiciones y otras cuestiones legales. Más acá, Bill Wyman ex bajista de los Rolling Stones y un abuso de menores o Steven Tyler cantante de Aerosmith como una lista infinita de rockeros incurriendo el abuso, el acoso sexual o directamente en la violación, ha sido fecunda y muchas veces silenciada por las víctimas, los propios músicos y la prensa especializada.

También en nuestro país, algunos casos similares han tomado estado público en los últimos tiempos como los protagonizados por Gustavo Cordera y sus desagradables declaraciones, lo que le ha permitido hacerse beneficiario del correspondiente juicio penal o las denuncias presentadas contra cantantes de diversas bandas de rock argentino tales como Salta la Banca o El Otro Yo, solo para citar los casos más notorios.

Por suerte, pareciera que los tiempos están cambiando. La nueva gran agenda mundial nos indica que ya no hay más lugar para este tipo de hechos. El mundo se despierta y quiere participar de la nueva era en la cual pareciera por fin permitir dejar atrás una vida salvaje. Una vida salvaje en la que no solo hay víctimas que pueden gritar y muy fuerte sino miles de voces invisibles que luchan contra el acoso sin oportunidad alguna de hacerse escuchar.

 

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